La Naranja Mecánica y su Oscuro Mensaje

En el siglo XX, se definió por primera vez el aprendizaje por acondicionamiento, por parte del ruso Ivan Pavlov. La hipótesis que dió como fruto la técnica condicionamiento clásico, surgió a raíz de las experimentaciones de Pavlov sobre la fisiología digestiva de los animales. Para ello, tomó como muestra un número concreto de perros a los que estimulaba cada día poniendo un trozo de carne frente a ellos. Pavlov pronto se percató de que los perros comenzaban a salivar antes de saborear la carne. Es decir, ante la presencia de un estímulo, estos generaban una respuesta determinada. Esto le llamó la atención y poco después introdujo un metrónomo que avisaba de la llegada de la comida. El metrónomo se convirtió así en un estímulo neutro: los perros relacionaban el sonido del metrónomo con la suculenta carne. Así pues, la carne era un estímulo incondicionado, mientras que el sonido del metrónomo, que era un estímulo neutro, actuaba finalmente como un estímulo condicionado, pues era el condicionante de una respuesta. Se estableció así una relación condicionada entre la presencia del metrónomo y la salivación (respuesta condicionada).

Para que la salivación se convirtiera en una respuesta condicionada, era necesario el hábito: la constante repetición del proceso daría lugar a un aprendizaje en los perros. El sonido del metrónomo se convertía de este modo en un estímulo condicionante, y por tanto, el efecto generado, la salivación, en una respuesta condicionada.

La curiosa técnica del condicionamiento clásico se implantó a lo largo del siglo XX para tratar adicciones o fobias en humanos. Era una técnica maquiavélica y cruel desde el punto de vista moral, pero satisfactoria a efectos prácticos.

Recordemos ahora la obra maestra de Stanley Kubrick “La naranja mecánica”. La película goza de gran atractivo estético, formal e incluso técnico, pero, más allá de eso, encierra un poderoso mensaje crítico, que condena al estado y nos sitúa como víctimas destinadas a aportar continuidad a un terrible sistema.

En primer lugar, se nos presenta al protagonista, Alex, como una figura que materializa las características básicas de un antihéroe. Las acciones del chico están motivadas por las pasiones más ocultas del ser humano en su máximo esplendor: violencia, sexualidad, poder….Los drugos (pandilla de Alex y sus coleguis), se dedican todas las noches a cometer actos delictivos descomunales y a beber leche plus, un estimulante que sin duda aumenta sus deseos perversos. Esto les proporciona placer, y parece que la moral no existe para estos jóvenes que actúan como verdaderos animales. Alex es el cabecilla del grupo, de este modo, impone su autoridad de manera absurda, como si de una pequeña dictadura se tratase.

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La historia parece dar un radical giro en el momento en que Alex asesina a una mujer (que, por cierto, se defiende de Alex con una estatua de Beethoven ;P). Desde entonces, la pequeña sociedad que conforma los Drugos se verá modificada por la criminalización de la imagen de su líder. Alex es condenado a prisión por el Estado (Gobierno). Allí tratará de aparentar ser un chico políticamente correcto con la intención de reducir su condena. Sin embargo, tendrá la oportunidad de hacerlo, y esta oportunidad vendrá de la mano de una novedosa técnica implantada por el Gobierno tiránico, que promete ser capaz de convertir al criminal en un ciudadano ejemplar. Hablamos de la Técnica Ludovico. Alex aceptará ofrecerse como conejillo de indias, pues a cambio se le promete la libertad. 

Este duro experimento, inspirado en la técnica del condicionamiento clásico, consiste en diversas sesiones en las que el individuo es conectado a una máquina de impulsos eléctricos. Sus párpados son sujetados para que sus ojos no puedan cerrarse, y en una enorme pantalla situada frente a él se suceden imágenes que manifiestan una brutal violencia que en principio le parece placentera. La experiencia para Alex hubiese sido magnífica, de no ser porque a la vez se le suministraba una sustancia química que le causaba síntomas desagradables, parecidos a los de la propia muerte. Estas sesiones son repetidas de manera constante, y al igual que la técnica de acondicionamiento genera una respuesta a partir de un estímulo condicionado. El resultado será exitoso: la sexualidad y la violencia se convierten en acciones totalmente desagradables para la el sujeto. No porque se haya eliminado la pasión que le mueve en sí, sino porque le recuerdan a aquellas terribles sensaciones cercanas a la muerte. Un pequeño desliz debe ser añadido: durante las sesiones, sonaba la novena sinfonía de Beethoven, la favorita de Alex. Por lo que ahora escucharla le produce un terrible abatimiento.

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Durante el encierro de Alex, el mundo exterior sigue su curso. Cuando por fin es liberado de su condena y es reintegrado en la sociedad, muchas cosas han cambiado. Sus padres han alquilado su habitación a otro joven que vive en la casa como si fuese su nuevo hijo. Los Drugos ahora son policías (reinserción social) y odian a su anterior líder. Todo parece oscuro para Alex, que es despreciado y golpeado por sus ex-compañeros. Nadie parece entenderle. Tratando de escapar de una paliza de los antiguos Drugos, pedirá refugio en una casa, que resultará ser aquella en la que una vez cometió una brutal violación.

Así, el señor que se nos presenta en el film como el marido de la mujer violada, (y que tras las palizas de los Drugos está en silla de ruedas), tras percatarse por un pequeño desliz de Alex (silbar la misma melodía que tarareaba en el momento en el que se cometía el asesinato, “I’m singing in The Rain”, Gene Kelly), lo acorrala en una habitación mientras suena a todo volumen la novena sinfonía. Esto causará a Alex increíbles malestares que le llevarán a precipitarse por la ventana, tratando de acabar con su vida.

Convendría explicar el mensaje oculto hasta el momento: En primer lugar, se nos presenta la propia condición humana como una condición malévola por naturaleza. La moral se impone como un mecanismo limitador de las pasiones más ocultas del ser humano. Es por ello por lo que somos personas “cívicas y políticamente correctas”. La sociedad nos enseña desde un primer momento lo que está bien y lo que está mal. Cada grupo de personas se presenta como una pequeña sociedad inmersa en otra mayor, como si de Matrioshkas se tratase. Los familia es una pequeña sociedad, y es ahí donde comienza el acondicionamiento o el aprendizaje de una persona.

Alex se plantea como el hombre primitivo o un hombre libre (según el concepto de libertad acuñado por Sartre), en este sentido, no se ve condicionado por los límites de la moral, siendo sus pasiones llevadas a cabo al extremo. Sin embargo, socialmente hablando es un lastre, un elemento desviado que se conforma como un obstáculo para el correcto funcionamiento del sistema. Aquí surge la presencia de la Institución (control), cuya finalidad no es otra que la de reformar a estos individuos, tratando de hacerlos válidos para el funcionamiento social (Deleuze). La sociedad crea sus propias herramientas para reestablecer el orden de las cosas. (En la institución, en este caso hablamos de la cárcel), se imparte un novedoso método capaz de reformar a los hombres (Pavlov), más allá de las consecuencias. Se demuestra así la hipocresía de una sociedad maquiavélica, donde la importancia reside en la continuidad de su correcto funcionamiento, también más allá de la propia moral que (para los demás) impone. Si nos damos cuenta, no difiere en gran medida al comportamiento de la pequeña sociedad que conforman los Drugos, para los cuales los actos vandálicos adquieren un carácter ritualístico, en tanto que les permiten apropiarse de aquello que la sociedad les ha negado desde un principio (pasiones inherentes, animales).

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A través de estos mensaje, Kubrick pretende desvelar una crítica social que demuestra la hipocresía de esta. ¿Dónde se sitúan los límites entre lo que está bien y lo que está mal? ¿Es que acaso el fin justifica los medios? ¿No se convierte así el ciudadano en una víctima, guiada por los objetivos de un poder superior que pretende manejar sus comportamientos? ¿Somos verdaderamente libres? Según Sartre, no somos sino una consecuencia histórica, y sin la cultura, sin la historia, sin lo aprendido, solo existe vacío. Nada es más natural para el hombre que su propia historia.

Por otro lado, cuando Alex se encuentra convaleciente en el hospital, pronto se disparan las noticias en los medios de comunicación, que critican la técnica Ludovico, y por ende, al Gobierno que la implanta. Es entonces cuando los dirigentes, aquellos que encarcelaron a Alex con anterioridad, aquellos que poco tuvieron en cuenta las posibles consecuencias nefastas de un programa de reinserción que le causaría dolor, malestar y, casi, la misma muerte, regresan para ganarse la confianza del afectado, tratando de conseguir declaraciones positivas a favor del Gobierno, y de esta manera, lavar su imagen. Así, le ofrecen un trabajo muy bien remunerado a cambio de que elija al partido político en cuestión. 

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De esta forma como Kubrick nos presenta dos protagonistas en la historia, que vienen representados por Alex y por el Estado o Gobierno. Son dos antihéroes. Ambos ejercen la violencia extrema, no obstante, en el caso del Estado esta violencia se ejerce de manera más sutil, es una violencia sigilosa, pero igualmente dañina. El director pretende plantear una profecía futurista, en la que pocas esperanzas quedan para el individualismo humano. Quedamos así relegados a una tiranía estatal, representada por las Instituciones y el Gobierno, con el apoyo de la Ciencia.

Lanzo esta pregunta, retórica, que podría resumir brevemente el planteamiento psicológico o filosófico de la película. ¿Es el hombre realmente libre, o simplemente somos tristes marionetas o engranajes lubricados con constancia para el correcto funcionamiento de un complejo sistema basado en el poder?

 

 

 

 

 

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No todo es lo que parece.

Apenas era una niña cuando vi por primera vez Blow Up, una película de Michelangelo Antonioni, galardonada en el 66 con una Palma de Oro en el Festival Cannes .

Recuerdo que en ese momento la influencia que el film ejerció sobre mí fue espectacular. El visionado me dejó maravillada, tenía una estética meticulosamente cuidada, llena de gracia. El lujo resbalaba por cada una de las escenas y la intriga se desarrollaba de manera elegante. Era de mis películas favoritas.

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Poca idea tenía sobre la magia del cine.

Michelangelo Antonioni destaca por la sensibilidad con la que logra captar ciertas emociones en sus films. Blow up es una adaptación de “Las babas del diablo”, una novela de julio Cortázar que plantea un interrogante reflexivo sobre la veracidad de los sentidos en la observación de una imagen. El hilo narrativo gira, así en torno a la idea de “no todo es lo que parece”.

Al igual que en el libro, la película trata sobre un fotógrafo que insiste en ser capaz de resolver un crimen gracias a unas fotografías que había tomado por casualidad en ese momento. Demasiado confiando para su persistente enemiga: la duda estará presente a lo largo del hilo narrativo. Así, se pone en juego a la observación guiada por los sentidos.

Antonioni recrea esta historia en un contexto vibrante: el Londres de los 60. Y es que al igual que en L’aventura, el director decidirá recurrir a la paradoja para mostrar y argumentar la crítica social desde dentro. La perspectiva que nos ofrece, la realidad que Antonioni decide representar se encuentra contextualizada en los ambientes elitistas, andentrándose en esta ocasión en el glamouroso ámbito de la moda londinense. Representará así al colectivo mod de la década de los sesenta, en el que bellas mujeres modernas, maquilladas y extra-delgadas posan para portadas de revista, liberalizando algunos tabúes existentes con respecto a ciertas expresiones sexuales (como los desnudos). Son ninfas y musas que despiertan el deseo intrínseco, pero oculto en el espectador, que se convierten casi en un atrezzo, personajes secundarios, cuya potencia visual aporta a la película el erotismo de sus movimientos sinuosos. Todo un aclamo a la pulsión escópica patrocinada por Lacan.

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Thomas (David Hemmings) se encarga de cristalizar a estas jóvenes muchachas (entre ellas figuran hermosas actrices del momento, como Jane Birkin,Guillian Hills, o Vanessa Redgrave) con las que, además, pasará veladas de ensueño con pequeñas dosis de sexo, alcohol, y rock and roll.

No obstante el fotógrafo no podrá evitar sucumbir a sus más instintivos deseos, y presa del voyeurismo más primitivo, tratará de resolver el enigma que esconden algunas fotografías que aquella misma mañana tomó en un parque. Asistiremos a su investigación, le acompañaremos durante 24 h de su vida, y descubriremos que la melancolía y la soledad son casi inherentes a la fortuna.

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La realidad y la ficción se confundirán en el desarrollo del film, de forma que la verdad parezca cada vez menos concebible. ¿Será posible desentrañar el enigma que encierran las fotografías de Thomas? ¿Son veraces nuestros sentidos? El parque se convertirá en ese escenario fantasmagórico, recóndito, donde se esconden todas las perversiones de la clase más adinerada.

Antonioni logrará registrar en el film, a través de este personaje la visión más elitista del Swingin London. No obstante, el cliché del intelectual se deja revelar en los pequeños detalles, y la crítica permanece ingeniosamente latente. Así, sólo entre líneas lograremos reconocer los aspectos más enfermizos y despreciables de la élite mod londinense.

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Una puesta en escena impecable, y un juego reflexivo en el que los sentidos no sólo serán cuestionables para el personaje principal, si no que también nos harán dudar a nosotros.

 

Desenvolverse en el lugar, y otras formas de pasarlo de puta madre en cualquier sitio.

Devenir, circunstancias, momentos concretos, quizá no tan concretos… Las personas vienen y van; y a veces vienen para no volver. Con todo el ajetreo que supuso el avance tecnológico, los diferentes sectores económicos se vieron afectados en su totalidad. Con la llegada del turismo moderno, se nos ofreció la oportunidad de entender que la experiencia con el entorno es imprescindible, aunque a día de hoy tiende a olvidarse. De hecho, el hombre moderno ha convivido sus últimos años pensando que la ciencia y la tecnología le han aportado la llave de la verdadera libertad, en tanto que desaparece “técnicamente” la dependencia (directa y material) hacia el medio.

En mi opinión, esta sensación de libertad no responde más que a una vana ilusión cuyo origen radica en la evolución y el desarrollo: frente a las nuevas maravillas tecnológicas, que ofrecen al hombre moderno la posibilidad de desenvolverse con facilidad en el medio, reduciendo la mayor parte de su trabajo; surge un nuevo castigo, el “castigo moderno”, que es reflejo de la “autodestrucción” a la que la propia tecnología conlleva.

El desastre medioambiental apareció, a consecuencia de dichos avances tecnológicos; convirtiéndose estos en un arma de doble filo, ya que, a la vez que suministra al individuo las herramientas para desentrañar los secretos de cada entorno; le roba segundos de aliento y disfrute de dicho medio, mediante el desgaste ambiental y , como se descifra en líneas anteriores, la polución.

Es entonces, cuando la mecánica (que también sensible, y mucho) mentalidad del hombre moderno se plantea, por primera vez, la posibilidad de reconsiderar la importancia del Lugar. Surgen, a partir de ese momento, las múltiples, y casi infinitas, iniciativas (que en muchos no llegan más allá de la intencionalidad), para cuidar y preservar el medio que nos rodea, nuestra “querida” Madre Naturaleza (ahora que nuestra conciencia se ha arraigado fielmente al hecho de que existe la posibilidad de dañarla, la queremos un montón). Entre estas, son más comunes entre la clase media: el reciclaje (más conocido como el hecho de encestar basura en la canasta adecuada), la reducción del límite de consumo, ya sea con la luz (¡no te olvides de no dejar tus electrodomésticos en Stand By!); con el agua ( relación directa con el nacimiento de la famosa técnica, mundialmente conocida como “lavado de gato”); étc…

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Atendiendo al significado del verbo “Morar”, vemos que, en definitiva, establece una relación o síntesis entre el hombre y el lugar. Tu morada está constituida por ese lugar en el que te encuentras, ese espacio en el que te mueves; pero también hace referencia a la identificación que con dicho lugar compartes. Es decir, cuando el hombre mora, se orienta y se identifica con el medio. La orientación y la identificación con el medio responden a la necesidad del hombre de encontrar un fundamento existencial. El hombre necesita orientarse (ubicarse) e identificarse (sentirse a gusto).

El hecho de que estos dos términos se encuentren estrechamente relacionados en cuanto al entorno no quita que sean independientes el uno del otro.

De hecho, es posible tener orientación sin que tenga que existir necesariamente la identificación. Uno puede encontrarse en un lugar, habitarlo, transitarlo, sin tener por que familiarizarse o encontrar símiles con dicho medio, (por ir de colegueo: un lugar puede ser tu casa, pero no necesariamente tiene por qué ser tu hogar). También puede darse el hecho contrario: puedes sentirte totalmente identificado con un sitio en el que no te encuentras (aquí los medios expansivos, como internet, juegan un papel muy muy muy muy MUY importante).

Así pues, en conclusión, podría decirse que únicamente podemos sentirnos gratificados en un lugar en su totalidad cuando moramos dicho lugar; o lo que es lo mismo, cuando las dos funciones a las que nos referimos (orientación e identificación) se desarrollan en plenitud.

Llegados a este punto, se puede establecer una sencilla diferencia entre las sociedades antiguas o primitivas y las nuevas:

. Las sociedades primitivas daban mayor importancia a la simbología de los pequeño detalles (que curiosamente recibían un gran aprecio).

.Las sociedades modernas dan más importancia a la orientación (y si crees que no tengo razón, pregúntale a cualquiera de esos estudiantes de arquitectura que se pasan horas y horas dando la chapa entre hojas, escuadras y cartabones). La identificación se desplaza a un ámbito totalmente azaroso (¿que te mudas? ¡Buena suerte, amigo!).
Tratando de resumir en una única frase: El “morar” está relevando su puesto al “alinear”.

Sonrisas y Lágrimas en Beirut

 

Tomás Alcoverro fue licenciado en Derecho por la Universidad de Barcelona, fue profesor y ayudante de Derecho Internacional Público en la Universidad de Barcelona, antes de licenciarse en Periodismo  en la escuela de la Universidad de Madrid. No obstante, entre su labor profesional, destaca su oficio en diferentes diarios, como El Correo Catalán,  ABC, Destino, Cuadernos para el Diálogo, y, finalmente, la Vanguardia, diario para el que fue corresponsal en Oriente Medio, París, Atenas, y de nuevo Oriente. Fijando su residencia en Beirut, el autor cubrirá las guerras y los conflictos de la zona. Además de haber recibido diferentes premios honoríficos, cuenta en su posesión con la Encomienda de la Orden de Isabel la Católica.

Declarado fiel enamorado de Beirut, también conocida como la Suiza del Oriente Medio por su opulencia financiera; y Manteniendo el estilo de los buenos corresponsales que poseen un amplio conocimiento del terreno, Alcoverro transmitirá a través de su obra “El Decano: De Beirut a Bagdad, treinta años en crónicas, sus experiencias en El Líbano, un pequeño país de tan sólo unos 10.000 km cuadrados, heredero de Fenicia y crisol histórico de las comunidades cristianas y musulmanas, y ocupado por el Imperio Otomano en el siglo XVI, quién permitió que cada comunidad viviera con arreglo a sus propias leyes; tradición que perdura hasta día de hoy, y que determina en gran parte la complejidad del país.

Con una mirada humanista y un lenguaje adornado de excelentes metáforas y descripciones, el periodista nos da a conocer lo que ven sus ojos en la vibrante ciudad de Beirut y sus alrededores. De este modo, desentraña los secretos de la misteriosa y atractiva ciudad que parece tan lejana a nuestro campo de visión. Alcoverro realiza una profunda aproximación del terreno, su cultura, sus conflictos, sus gentes…

Las crónicas, cargadas de la intensidad por la convulsión de la zona, logran emocionar al lector, de modo que al finalizar la lectura no sólo conoce con mayor precisión el territorio, sino que, además logra empatizar con ella, con sus habitantes, gracias a la expresividad del lenguaje, y a las numerosas descripciones a través de las cuales, con gran minuciosidad y precisión, Alcoverro va dibujando los contornos y rellenos de la ciudad mediante las palabras.

beirut1  De este modo, Alcoverro logra aunar en estas páginas de manera magistral, el profundo repaso histórico con su propia experiencia personal, de manera que sus crónicas se convierten en un diario cargado de poderosa información y documentación, que no sólo nos ayuda a al conocimiento de la zona, sino que de alguna forma, logra trasladarnos en ella a través de sus lecturas.

La ternura, la impotencia, e incluso el terror son algunas de las emociones que podemos experimentar mediante la lectura de la obra. La empatía que el autor logra establecer entre el lector y el territorio ayuda a entender la realidad social y geopolítica determinante de la zona durante las últimas décadas. Además, entre las crónicas se encuentran descripciones y perfiles interesantes sobre algunos personajes (como por ejemplo Josep Carner), lo cual nos lleva a conocer a algunas de las personalidades importantes o curiosas que actuaron durante sus años de residencia.

El balcón de su residencia, en el tercer piso de un edificio situado junto al Hotel Comodor, será el escenario desde el cual el periodista relata, a través de sus crónicas, los numerosos conflictos e historias de las que fue testigo (como por ejemplo las distintas ocupaciones del hotel vecino: primero por los palestinos de la OLP, más tarde, por los israelíes, seguido de los sirios, y los Hezbollah, que actualmente se han establecido en sus alrededores; o como los secuestros de dos periodistas vecinos suyos, un inglés y un francés). Y es que, como dice el autor, Beirut hechiza. La capital libanesa es casi tan atractiva como un imán, y sus historias no dejan de sorprendernos. El Líbano es un país repleto de contradicciones y de complejas realidades que han hecho de él un lugar inevitablemente ligado al periodismo de guerra y de conflictos, sobre todo, en los últimos años, y a pesar de las pésimas comunicaciones y las grandes dificultades a las que los corresponsales y otros periodistas deben enfrentarse en este lugar.

La obra nos describe una ciudad que ha actuado como oasis de libertinaje para las incontables milicias y sociedades árabes de la zona; en la que cada grupo religioso tiene una realidad socioeconómica distinta, e incluso unos derechos legales diferentes. Un país “sin ley” que se convierte en el perfecto escenario de conflictos; y que a su vez alberga, paradójicamente, una ciudad en la que siempre ha aflorado la permisividad y la libertad, convirtiéndose así en una ciudad utópica para el resto de Oriente Próximo. Beirut es, a la vez, un perfecto destino para las vacaciones de personalidades adineradas de los países limítrofes (por sus pistas de esquí y sus bellos paisajes de altas montañas); un perfecto lugar para los negocios de la banca, para la compra de armamento, y por supuesto, para la financiación de guerras y guerrillas.

 

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Ground Control to major tom

La buena nueva del glam rock

Ziggy Stardust aterrizó en el planeta Tierra un 10 de febrero de 1972, en el interior de un pub inglés llamado Toby Jug de Tolworth, respaldado por su fiel batallón, The Spiders From Mars, una banda de músicos formada por Mick Ronson, Trevor Bolder y Mick Woodmansey; y con el único fin de brindar un mensaje de paz (incluido en el álbum que reveló en junio de ese mismo año, The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mar) a una Tierra destinada a extinguirse en no más de cinco años, debido a la carencia de recursos naturales. A pesar de su corta vida, que duró desde el momento en el que fue recreado entre los márgenes de una servilleta a consecuencia de los caricaturescos rasguños de un lápiz sostenido por la avariciosa mano de un David Bowie deseoso de éxito (tras trágicos fracasos), hasta su suicidio personal, que tuvo lugar tan sólo dieciséis meses después de su llegada, el cósmico mesías galáctico ha logrado expandir su mensaje de salvación más allá de las fronteras terrenales y temporales, de modo que incluso a día de hoy, y casi sin que nos demos cuenta, podemos oler constantemente los retazos de su existencia. Y es que la huella de Ziggy Stardust perdura, habiendo influenciado el panorama artístico y musical de la historia, y para siempre. Y sobra decir, que a lo largo de su estancia en el planeta, Ziggy y Bowie lograron expandir su emisión global hasta tal punto que ningún terrícola quería perderse sus ritualísticos y oníricos conciertos.

De nombre mitad cristiano (Ziggy), mitad rockero (Stardust, que se inspira, precisamente, en The Legendary Stardust), este alien salvador, con sus defectos y virtudes, pero siempre haciendo música en son de paz, aguarda su atrayente misterio en las inspiraciones que ve su creador en ciertos personajes poco menos curiosos.

Vince Taylor fue uno de ellos, y lo único que tuvo que hacer, fue cruzarse un día con su Dios y creador, Bowie, delirando ser un cruce de un dios y un alien. También lo fueron estrellas del rock del talante de Lou Red o Iggy Pop, quienes mantuvieron fieles relaciones con su progenitor en cuestión. Así mismo, gran parte de la magia de este personaje, provenía de Kansai Yamamoto, quien, a lo largo de la efímera vida de la estrella, se encargaría de diseñarles las más fantásticas y oníricas prendas de vestir, e incluso del mismísimo Warhol. Por último, y no por ello menos importante, también le influenció el maestro de baile Kempt, del que aprendería el Teatro del Absurdo, y la corriente japonesa conocida como Kebuki. Ziggy lograba así manifestar todo lo que Bowie había visto en la extravagante y lujosa atmósfera estadounidense. Y es que dichas condiciones, únicamente podían ser reunidas por el alter ego de una de las estrellas del rock más influyentes de la historia. No obstante, el mayor pecado de Ziggy era su ambición. De hecho, no tardaría en convertirse en una sombra capaz de devorarle. David Bowie había creado a su Mr.Hyde Personal. Y eso, por supuesto, acabaría con ambos.

La andrógina estrella del rock era físicamente muy distinta a su propio ego: lejos de mostrarse con el look modesto y angelical de su amo, Ziggy se atrevía con las mallas galácticas y látex plateado y extremadamente apretado. Sus rojizos cabellos parecían invocar al mismísimo fuego vivo. Labios pintados y cejas rapadas, pendientes enormes… Y, como buen superhéroe, una larga capa abrazaba su cuello, adornada con estampados orientales y moteada de seda amarilla era su  atuendo favorito, utilizándolo con el mayor esplendor en sus conciertos para abanicarse, o para marcar el ritmo de sus pasos en acompañamiento a unas siderales botas de plataforma rojas. Ziggy tenía estrella, y un místico atractivo que rozaba la fatalidad. Su asexualidad y sus elegantes y sensuales movimientos, sus rasgos porcelánicos y femeninos, lograban atraer a todas las miradas. Paradójicamente, allí donde pisaban las suelas rojas del mesías, el mundo se ponía patas arriba. Y únicamente era cuestión de segundos. Su esencia podía olerse mucho antes de que se encontrara a pocos metros del lugar, porque la gente se volvía loca. Todos adoraban a Stardust, todos le rendían culto y todos ansiaban oír sus oraciones musicales. Y él como Bowie lo sabían, y lo disfrutaron, hasta que la avaricia de ambos les enfrentó en un duelo del que sólo uno podía salir vivo.

Su personalidad era casi tan extravagante como su apariencia. Y por eso cautivaba. A Ziggy, al igual que a su creador, le gustaba causar confusión. Incertidumbre. Ambos sabían que esa es la mejor manera de alcanzar la fama y convertirse en una leyenda: mientras el misterio se mantenga, todos querrán conocer un poco más esta gran estrella del rock. De hecho, Ziggy ansiaba sobrepasar los límites artísticos y teatrales, soñaba con convertirse en el máximo exponente de la expresión del desafío juvenil. No obstante, el mundo interior de Ziggy era casi tan grande como su leyenda. Y como toda buen estrella, hizo de la juerga y las drogas sus pasatiempos favoritos. Otra leyenda más vagando por el círculo de los excesos. De hecho, el mismo llegó admitir que su cerebro había quedado como un queso cheddar, después de tanta alegría y tanto alboroto.

Se movía con una paradójica elegancia extravagante por las alfombras más lujosas, sabía como debía hacerse notar de forma natural. Era el punto de mira perfecto, un ángel sideral de perfectos rasgos triangulares. Parecía ser vulnerable al estrés y el agotamiento. Las sensaciones humanas no tenían efecto en él. Pero Bowie no tardaría en ser consciente de que la versión más excéntrica y maravillosa estaba labrando un camino por cuenta propia, y para ello debía destruir a su amo. Comenzaron los arrebatos de confusión con respecto a cuál era su verdadera personalidad. Los excesos y la fama que había alcanzado gracias a su alter ego estaban acabando con él. Ya no sabía quién era. Así fue como también los infortunios de la vida llamaron a su puerta, de manera que, tal y como profetizaba anteriormente en su dulce balada Rock’nRoll Suicide y recordando al mismísimo Jesucristo hablando a sus discípulos, Ziggy Stardust anunciaba su muerte.

No obstante, el recuerdo de la versión más enigmática y psicodélica de Bowie que el mismo hubiese llegado a soñar nunca, jamás se despegaría de la memoria de los terrícolas. La invasión alienígena dejó traumado el panorama musical. Ziggy lo había conseguido.

Ni siquiera su sucesor, Aladdin Sane, otro fetiche personal diseñado por el mismo Bowie, pudo eclipsar la estela nostálgica que se había detonado con la desaparición de Ziggy de la faz de la Tierra, a pesar de su similar parecido ligeramente americanizado.

vía: mi cabesa.

Transparentando

Queridos artemarcianos, ¿qué puede haber más dulce, más bello, más artístico que la poesía? En Las Bellas Martes, tenemos favoritismo por la poesía, y poesía es lo que crea el artista que os presentamos hoy. Desde España, este rapero onubense juega con las palabras, creando composiciones y metáforas realmente bellas. Transparentando se llama su primera maqueta, 15 son los temas que la componen, y veintidós son los años que la vida le ha brindado a Sampe, este joven poeta cuya principal ocupación es crear, y cuya mejor herramienta ha sido, es y será, sin lugar a dudas, la imaginación.

Descarga el resto de la maqueta aquí: Transparentando

Enrédate y piérdete entre letras con Sergio Sampe aquí: Facebook, Twitter, Youtube

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Mamá, mamá, de mayor quiero ser…

¿Qué quieres ser de mayor? ¿Policía, médico, juez? La pequeña protagonista de este vídeo, obra y creación de la diseñadora Jasmin Lai, no lo tiene muy claro. Entérate de cómo termina la cosa, y averigua cuál será la decisión de la niña. ¿Será la correcta?

Enrédate y descubre más sobre Jasmin Lai aquí: Vimeo, portfolio, blog personal, DevianArt

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Con las manos en la Pasta.

El arte puede estar en todas partes. Incluso en tu cocina. 

Para conquistar a tu pareja, para ganarte los halagos de madre, o simplemente para preparar un almuerzo exquisito, Richards nos enseña en este vídeo los ingredientes y los pasos necesarios para cocinar unos macarones perfectos. Atentos a la música, que sin duda hará que vuestra velada en la cocina sea mucho más especial. ¡Comerás como un rey!

Enrédate y conoce los maravillosos vídeos de Richards aquí: Vimeo

Vía: El Blog de Lupi

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StudioVox: una red social para artistas.

¡Buenos días, artemarcianos! Hoy, estrenamos una nueva sección en Las Bellas Martes titulada, Sites. En ella, publicaremos todos aquellos post referentes a los sitios más interesantes de la red que vayamos encontrando y que, por su puesto, estén relacionados con el arte. 

Para inaugurarla, os presentamos un site que, sin duda, os dejará con las ganas de registrar una cuenta, sobre todo si sois tan artistas como algunos de nuestros lectores ;). 

Ya seas pintor, diseñador gráfico, poeta o artista misceláneo, StudioVox se convertirá en tu mejor aliado a la hora de publicar tu trabajo para promocionarlo, encontrar relaciones laborales, o simplemente mostrarlo al mundo “por amor al arte”. Esta red social, que aún se encuentra en fase beta, está creada para artistas de todo tipo, con filtros que permitirán clasificarlos según su actividad. La red permite hasta cuatro tipo de usuarios diferentes, con funcionalidades distintas que podremos conocer al pasear el mouse por las categorías. 

A pesar de encontrarse en fase de prueba, ya puedes encontrar multitud de información acerca de StudioVox, ya sea en esta entrevista como en el vídeo que te dejamos un poco más abajo. 

Enrédate y descubre las posibilidades de StudioVox.

vía:TheNextWeb

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Pedro y el lobo

¡Buenos días, marcianos! Hoy, en las Bellas Martes, comenzamos la mañana ojeando algunos de los maravillosos vídeos que hay por Vimeo, ¡algunos de ellos son auténticas obras de arte!                                Como siempre, os traemos un trocito de Marte, para haceros más bonita la mañana.

Aquí os dejamos con Pedro y el Lobo, un bello cortometraje de animación galardonado, no sin merecerlo, con un Óscar en el año 2008. Los responsables de esta obra de arte son una directora: Suzie Templeton; y unos productores conjuntos, que trabajaron entre Inglaterra, TV UNAM- Mexico, Polonia y Republica Checa. Se basa en el conocido cuento musical de Sergei Prokofiev.

Además, os dejamos un enlace con una interesante entrevista a la artista, en SoyUnPerroBlanco.

Enrédate y conoce más acerca de Suzie Templeton aquí: web, Facebook.

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